La moderna esclavitud

  • "si no te gusta, otro vendrá"

Cuando hablamos de esclavitud y de explotación laboral, solemos pensar en países que están lejos de nuestras fronteras, incluso en países extracomunitarios. Pero el sector del campo en España podría ser un ejemplo de escenario donde las precarias condiciones laborales de las personas trabajadoras son un problema habitual.

30/07/2018.
Carmen Juste

Carmen Juste

La explotación laboral y las condiciones de trabajo indignas, representan un alto porcentaje en la actividad agrícola.

Cada año salen a la luz cientos de casos de personas temporeras, a lo largo y ancho de nuestro país, la mayoría inmigrantes, sometidos a condiciones de trabajo deplorables, con largas jornadas de sol a sol, sin fines de semana ni días de descanso, con salarios de miseria, por debajo del convenio y alojamientos que no reúnen las condiciones de habitabilidad, acceso a agua potable, limpieza adecuada. Con infracotizaciones y sometidos a fraudes en la contratación y con la amenaza permanente del "si no te gusta, otro vendrá". Y no nos olvidemos que en el caso de mujeres temporeras, algunas de ellas sometidas también a abusos sexuales.

Estas personas trabajadoras del campo, que se engloban en lo que ha venido a llamarse la nueva esclavitud del siglo XXI, representan una de las mayores preocupaciones de CCOO. Desde hace años, nuestra organización dedica todo su esfuerzo en poner la lupa sobre todas estas formas de explotación, que en muchos casos va acompañada también de trata de personas. Hemos denunciado cientos de casos que detectamos en cada una de las campañas. Pero esto no es suficiente. Cada año se vuelven a producir infinidad de ellos.

La sociedad. Nuestra sociedad. Una sociedad democrática. Un Estado de Derecho, en el que existen preceptos constitucionales que garantizan condiciones de vida y de trabajo dignas a todas las personas, no puede consentir esta grave vulneración de derechos humanos. Debe tener tolerancia Cero hacia los abusos laborales y sexuales.

Y para ello hay que hacer un ejercicio de concienciación de toda la ciudadanía. Los políticos, las Administraciones Públicas competentes, la Inspección de trabajo, la Guardia Civil, la Fiscalía, los empresarios, en colaboración con los sindicatos debemos ser conscientes de que este problema existe y está cerca de nosotros. Forma parte de nuestro paisaje social. Sin ir más lejos, en los campos de Albacete. Y que hay que tomar todas las medidas necesarias para combatirlo.

La explotación de personas en condiciones de esclavitud debe erradicarse de forma inmediata, pues esta situación alcanza una gravedad a la que hay que ponerle freno.

Por tanto deben penalizarse con beligerancia las prácticas de aquellos empresarios, intermediarios incumplidores, que se aprovechan de numerosos trabajadores y trabajadoras en situación de necesidad y de absoluta vulnerabilidad, a los que el miedo de no poder llevar a sus casas el pan de cada día, atenaza y paraliza.

No se puede permitir que nadie se aproveche de la vulnerabilidad ajena. No hay que consentir que un verano más empiecen las campañas del campo con esta denigrante situación que se repite una y otra vez. Es el momento de ponerle fin.

CCOO seguirá año tras año intensificando la vigilancia y negociando y dialogando con empresarios, políticos y administraciones y estando con los temporeros y temporeras en los tajos.

Desde CCOO también queremos reconocer públicamente a los empresarios que cumplen con su obligación, que los hay, pagando el salario que estipula el convenio y garantizando las condiciones de habitabilidad necesarias.

Al mismo tiempo, hay que poner en valor a las Administraciones y a las ONGs que colaboran en garantizar esos alojamientos en condiciones mínimamente dignas.

Y con la misma fuerza CCOO tiene que exigir a todos los empresarios sin excepción, que cumplan el convenio, la condiciones de trabajo y garanticen la adecuada salubridad de los lugares en los que se alojan los trabajadores y trabajadoras. Y a los gobiernos, administraciones y partidos políticos recordarles que su obligación es hacer cumplir la ley para erradicar la nueva esclavitud del siglo XXI.

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