La juventud necesitamos un mayor impulso del que hasta el momento nos han dado

    Albacete, 13 de diciembre de 2018. El pasado viernes, 7 de diciembre, el Consejo de Ministros por fin aprobó el Plan de Choque por el Empleo Joven que prometió que saldría adelante antes del cierre del ejercicio 2018. Pese a las discrepancias con la patronal, finalmente se llegó a un acuerdo, con una duración establecida para los años 2019-2021.

    13/12/2018.
    Alejandro Chillerón

    Alejandro Chillerón

    Comisiones Obreras valoramos esta medida positivamente puesto que se consolida como la primera línea de trabajo para combatir el desempleo juvenil, pero esto no significa ni mucho menos que estemos conformes: si algo hay en nuestro ADN es el inconformismo y la constante reivindicación.

    Esta medida tiene como principal objetivo reducir la tasa de desempleo juvenil hasta el 23,5%, reducir la brecha de género en un 20%, incrementar cada año un 15% el número de contrataciones indefinidas, conseguir que más de 50.000 jóvenes que no disponen de la titulación de Educación Secundaria Obligatoria adquieran competencias en asignaturas clave como lenguaje y matemáticas, y así como formar a más de 40.000 jóvenes en competencias de sectores estratégicos, entre otras muchas más medidas.

    Para ello, se van a destinar más de dos mil millones de euros a lo largo de estos 3 años, si bien gran parte de esta cantidad quedará a merced de la situación económica o mejor dicho de los Presupuestos Generales de los años 2020 y 2021. Algo que, desde mi punto de vista, es erróneo, pues si de verdad se quiere luchar contra este grave problema, no se debe de dejar nada al azar. Como tampoco comparto el argumento que utiliza al principio de la norma cuando se refiere a que este es un acuerdo del Estado “sin suponer un aumento del gasto” (dice literalmente).

    Pues bien, la lucha contra el desempleo juvenil debe suponer obligatoriamente un aumento del gasto, un mayor peso en los Presupuestos Generales y en la agenda de la política, porque la situación lo requiere. Seamos realistas; no existen varitas mágicas para aplicar políticas, medidas y planes sin gasto público y que sean realmente eficientes. En definitiva, la juventud necesita un mayor impulso del que hasta el momento nos han dado.

    Por otro lado, valoramos muy positivamente que se tenga en cuenta un tema capital como es la dualidad formativa, queda bien reflejado en la norma, donde se es consciente de la falta de jóvenes con estudios de técnico medio de formación profesional. Por el contrario, destacamos un alto porcentaje de mano de obra sobrecualificada; estamos en un momento en el que una gran parte de la sociedad está obsesionada con que nuestros hijos e hijas vayan a la universidad, todo con la excusa de que nuestros padres no pudieron estudiar, dejando de lado las necesidades del mercado de trabajo actual. Es necesario apostar fuertemente por la formación profesional, una formación que encaja perfectamente con las ofertas de trabajo y que está muy bien enmarcada para conseguir un rápido y ágil acceso al mercado laboral.

    Respecto al eje número 1 del plan de choque que trata sobre la orientación profesional, destacar que no solo se crea un puesto de trabajo directo con más de 3.000 orientadores, sino los que se deberían crear de manera indirecta, mediante la ayuda individualizada y personalizada para jóvenes con graves dificultades para encontrar un puesto de trabajo acorde a sus necesidades.

    Igualmente, considero acertada la medida número 17 que se refiere a los programas de formación orientados a la cualificación agraria y del desarrollo local, pues es bien sabido las dificultades que atraviesan las personas jóvenes de los medios rurales, que en muchas ocasiones se ven obligadas a abandonar sus pueblos buscando una vida digna, lo que implica estar lejos de sus familias.

    Por último, no puedo olvidarme de la mención que se hace respecto al estatuto del becario, es decir de las prácticas no laborables, un estatuto que a mi juicio debería de estar ya más que consolidado y del que apenas hay rastro.

    Es necesario trabajar desde ya para conseguir un marco regulatorio donde las prácticas sean una parte más de la formación y no un instrumento de aprovechamiento por parte de las empresas para conseguir mano de obra a coste cero. Queremos un estatuto donde tengamos derechos.

    En definitiva, desde Comisiones Obreras de Albacete valoramos el presente Plan y esperamos por el bien de toda la juventud que estas medidas sean el impulso que tanto necesitamos, pero esto no termina aquí, ganar una batalla no significa ganar la guerra, y desde la Juventud de Comisiones de Obreras lo tenemos bien claro. La lucha continua…

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