Carta abierta de las limpiadoras de la Residencia san José a Álvaro Gutiérrez, presidente de la Diputación de Toledo, en el Día de la Mujer

    Señor presidente:

    No nos conocemos personalmente, pero estamos en sus manos y por eso nos atrevemos a dirigirnos a usted, con el debido respeto, mediante esta carta pública en el Día de la Mujer.

    11/03/2019.

    Somos mujeres, mujeres trabajadoras, las mujeres que se ocupan de la limpieza de la Residencia san José, que es de la Diputación pero que tiene externalizado el servicio que prestamos nosotras. O sea: nuestro trabajo, el que nos da de comer.

    Usted ya sabe que estamos muy preocupadas por nuestro futuro. La Mesa de Contratación de la diputación, o como se llame, ha adjudicado la limpieza de la Residencia san José a una empresa conocida en toda España porque no paga a sus trabajadoras. En Valencia hay cientos en huelga. En Toledo hay media docena de compañeras, las limpiadoras del INSS, que no han cobrado el mes de febrero, y algunas tampoco el de enero.

    Usted sabe que el propietario de Netalia, que así se llama la empresa, es el mismo que el de Raspeig. Enrique Blanco. Si Netalia empieza a ser conocida por sus deudas salariales, la fama de incumplidora de Raspeig es aún mayor.

    No entendemos cómo ha sido posible que, con estos antecedentes, la Diputación que usted preside hay adjudicado la limpieza de la Residencia san José a este señor. Igual es todo legal; pero nosotras estamos muy asustadas.

    El pasado miércoles quizá nos vió usted desde alguna ventana de la Diputación manifestarnos allí a sus puertas para pedirle a usted, al equipo de Gobierno provincial que usted preside, que no nos pongan en manos de Netalia-Raspeig.

    Somos trabajadoras que dependemos de nuestras nóminas para vivir. Nosotras y nuestras familias. Aun no hemos podido hablar con usted ni con nadie de la Diputación, por eso le escribimos esta carta, para pedirle que nos escuche, que nos atienda. Estamos seguras de que tampoco usted querrá vernos llorar si algún mes dejamos de cobrar.

    Desde que el pleno de la Diputación adjudicó la Limpieza de la Residencia san José a Netalia, estamos muy asustadas. Y el “respeto” que usted nos ha trasmitido a través de una nota de prensa no nos tranquiliza nada. Tampoco nos tranquiliza la paralización de la adjudicación que anunció usted en los periódicos. Nos da mes y medio de respiro, pero nada más. Y ni siquiera eso, porque la Diputación mantiene sobre nosotras la amenaza de ratificar la adjudicación a Netalia.

    Quizá si fuéramos hombres no pasaría esto; nunca se hubiera llegado a esta situación. Pero somos mujeres y nos piden ustedes que nos arriesguemos, a ver si Netalia cumple y nos paga todos los meses.

    Qué cosa tan terrible. La retribución de nuestro trabajo tiene que estar absolutamente garantizada. Si no cobramos no comemos, ni pagamos las letras, ni podemos comprar un par de zapatos a nuestros hijos cuando se les rompen de viejos los que tienen.

    Si el señor Enrique Blanco no nos paga tampoco a nosotras, como no paga a tantas otras mujeres de media España, ¿nos va a pagar usted? ¿Nos va a pagar la Diputación? ¿Nos va a pagar alguien?

    Nuestro trabajo no tiene gran consideración social; ya sabe usted que, en la Limpieza, como en otros muchos sectores feminizados, se trabaja mucho y se cobra poco. Muy poco. Pero al menos queremos cobrar. Queremos tener la certeza de que vamos a cobrar todos los meses.

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